31 de enero de 2014

El mundo al revés

El mundo al revés
En mi entrada más reciente de Viaje al mundo anterior, traté de llamar la atención sobre esa desidia o apatía que puede acompañarnos en los primeros días del año, ese ratón moral que nos puede enlentecer o paralizar, pero no imaginé que un hecho de violencia conmocionaría y activaría al país, un hecho resaltante porque una de las víctimas fue Miss Venezuela y actriz, es decir, tenía un rostro público, por esta razón y por la agresividad con que se perpetró el hecho es que nos afectó tanto a todos. 
Más recientemente, hubo otros hechos realmente dignos de resaltar: 
  • el apuñalamiento de Kevin Campos, en las escaleras del Hospital Pérez Carreño, quien se desempeña como médico residente de anestesiología de la misma Institución, 
  • el asesinato del arquitecto John Machado Añez en un enfrentamiento entre sus plagiarios y la División contra Extorsión y Secuestro del CICPC, en plena autopista Francisco Fajardo, la arteria vial más importante de Caracas y 
  • la eventualidad ocurrida con un grupo de "motorizados" en la localidad de Ocumare del Tuy, que sucedió en dos momentos. El primero fue la tranca o cierre a la ciudad que hicieron por más de 5 horas estos motorizados, quienes reclamaban al CICPC la violación a los "acuerdos de paz" y el abatimiento de tres delicuentes que pertenecían a la banda de "los orejones". El segundo, un día después, dicha banda rodeó un módulo policial de la localidad y los atacó duarante 4 horas con fusiles AR-15.
El mundo al revés, pues. ¿Dónde se ha visto que los delincuentes exigen "acuerdos de paz"? ¿Dónde los que le salvan la vida a los malandros en los hospitales (los médicos), son atacados violentamente para robarlos? ¿Dónde los delincuentes se enfrentan tan descaradamente a la policía? Sólo en lugares con impunidad, sin la respectiva justicia, donde las reglas del juego social fueron adaptadas por comodidad de todos y se llegó al caos. Eso es lo que tenemos: "El mundo al revés", donde los empresarios y comerciantes son perseguidos por la ley y los delincuentes reinan en la calle.
El mundo al revés
Muchos nos preguntamos ¿qué pasó en este país? ¿por qué tenemos la sensación (y certeza) de que los índices, grados y tipos de violencia han aumentado? ¿por qué el gobierno dejó de entregar las estadísticas formales? 
No creo poder responder satisfactoriamente, aunque tengo algunas ideas. Los valores que subyacen en cada uno de estos sucesos son los mismos, el desprecio por el otro, la necesidad de reconocimiento por sus pares delincuentes como alguien sin escrúpulos, sin emociones y sobre todo "poderoso", y el camino fácil de ascenso en su escala social (material). Creo, sin temor a equivocarme, que son los valores que definen a un grupo importante de venezolanos en la actualidad. La vida no tiene nungún tipo de valor en Venezuela.  
El mundo al revés
Los valores definitiva-mente cambiaron, me refiero al respeto (al otro, a la vida, al trabajo, a la educación...), la res-ponsabilidad, la atención, la amabilidad, la cons-tancia, el agradecimiento, el razonamiento, la con-fianza y paren ustedes de contar. Con el deterioro social que hemos estado viviendo, se han movido todos los parámetros de nuestros valores, pero también es cierto que nosotros debemos poner el ejemplo cumpliendo las normas más simples de convivencia.

5 de enero de 2014

VIII. Delincuencia

Este comienzo de año ha sido bastante convulsionado para mi. Entre la añoranza de familiares y amigos con los que no compartí en las recientes fiestas porque ya no viven en el país, las noticias de otros que nos dejan para buscar mejoras en su calidad de vida en otras latitudes y las constantes preguntas relacionadas con nuestro "destino" inmediato y a largo plazo (incluidas todas las historias de personas cercanas atacadas por la delincuencia), me siento bastante aturdida. 
Estoy terminando de leer Las fantasías de Juan Bimba, de Axel Capriles, en el que junto a La picardía del venezolano o el triunfo de Tío de Conejo, el autor explora y analiza los arquetipos presentes en la venezolanidad, destacándose el pícaro y el alza'o, aspectos que estoy segura no debo explicar mucho porque los conocen. Luego de esta revisión he llegado a una conclusión: hay que erradicar al Tío Conejo que llevamos dentro, al vivo, al que no respeta las reglas y se vanagloria de ello y sobre todo a ese que tiene la necesidad de asirse de bienes y beneficios de manera rápida, sin mucho esfuerzo y a toda costa. 
Esa manera de ser siempre ha estado presente en los venezolanos, sin embargo antes las autoridades (llámense padres, maestros, adultos, policía, gobierno...) parecían más efectivos en mantener a raya los aspectos negativos de esa viveza; gracias, quizás, a una mano más dura o simplemente al hecho de que se actuaba y se inspiraban cierto nivel de respeto. Pero ahora la viveza malintencionada superó a cualquier autoridad y creo que es uno de los hechos que más ha influido en el aumento del índice de criminalidad y en la transformación de los valores. "Estamos en un país al revés, donde el delincuente está suelto, robando (usualmente en una moto) y el comerciante está preso porque el gobierno lo considera ladrón", dice mi esposo con frecuencia. Cada vez perdemos más y más espacios de esparcimiento y nuestra salud mental es cada vez más precaria, ser paranoico es lo normal, lo conveniente. 
Sigo tratando de comprendernos y planteándome alternativas para resarcir tanto daño hecho, pero me encantaría oír las ideas que tienen para mejorar la situación. Hagamos una tormenta de ideas a ver qué sale.
Los dejo con una de las mías:
#HayQueEliminarATioConejo