22 de diciembre de 2010

II. Aprendizaje operante

Parte II:


Continuando con la discusión, en la entrega pasada nos preguntamos porqué nos cuesta tanto respetar unas simples leyes de tránsito. Algunos comentaron que no saben porqué si es tan simple y otros que  no se cumple porque no hay castigo (riguroso). Para entender ésto les propongo revisar algunas propuestas psicológicas, que nos permiten dar explicaciones:


1. Aprendizaje Operante. 

La teoría del aprendizaje conductual, explica que el aprendizaje se logra cuando el estímulo discriminativo (ED) genera una respuesta (Rta) en la persona que tiene una consecuencia (C). Es decir, si percibo la luz roja en el semáforo (ED), mi comportamiento deseado debería ser detenerme (ED) y esperar la luz verde estímulo indicado para cruzar. Pero para que esta conducta sea la indicada, antes tuve que aprender a ejecutarla, lo que indica que en mi niñez fui "reforzada" o "recibí premios" (C) por detenerme ante la luz roja. Usualmente estos refuerzos son frases halagadoras, gestos de cariño, etc. Con seguridad, también recibí reprimendas verbales y tal vez un buen susto, al no cumplir la norma de cruzar con luz verde. Así, se instauran las normas en general, los límites, los que van adquiriendo más complejidad en nuestra mente cuando vamos en franco desarrollo. Sin embargo, si los límites no quedaron claros en mi experiencia infantil, como adulta, difícilmente podré percibir y comprender la importancia para la vida en sociedad, por ende no tendría presente cómo puede mi comportamiento afectar al otro, lo que llamo Conciencia del otro. ¿Qué les hace pensar ésta explicación?

En la próxima entrega, sobre cómo la motivación nos ayuda a identificarnos.

MariBel Padrón

Bibliografía Consultada:

Reynolds, G. (1977). Compendio de condicionamiento operante. 2da. ed. México: Ciencia de la Conducta, S.A.

9 comentarios:

  1. Maribel, buen día y son mis deseos que hayas tenido un lindo 24. Estoy de acuerdo en la respuesta que das al problema planteado. Creo que hemos heredado, desde muchisimos años para acá, la "buena costumbre" de ser masa al servicio del poder...somos tán importantes para estos, que ellos no se molestarán nunca en hacernos ciudadanos.

    ResponderEliminar
  2. Mientras leia el contenido, recorde cuando los niños acompañados por sus padres y en algunos casos apoyados por ellos, colocar los deperdicios en las calles (espacios publicos); otra detalle tan sencillo y que por otra extraña razon que quizas este relacionada con la conciencia del otro, se esta incrementado de generación en generación. A nivel de transito aparte de lo reseñado, esta los actos de comerce la flecha obstaculizando el paso del otro, e infinidades de ejemplos que conduce hacia el mismo lugar, el difraz del individualismo, cada una de las acciones en el nombre de "que me importa colocar desperdicios en la calle si hay alguien que esta para limpiarlos" "que me importan estar encima del rallado si asi siento que avanzo" etc...las motivaciones de solo vivir el momento sin importar el mañana, hace que la sociedad se vea sumergiendose en un caos cultural!!!
    La pregunta es ¿por que en Venezuela?, en lo personal al visitar ciudades como Rio de Janeiro donde hasta las pocas motas respetan el rayado, Buenos Aires que aun que hay trenes un poco deshaceado ni te piden el boleto de embarque y Bogota donde con una sonrisa dicen un no pero con ganas de solucionar el requerimiento, estan un poco mas cerca de pensar en el colectivo!!!
    Cual sera la motivación o la falta de ella que impulza al incumplimiento de las normas??? La falta de seriedad de las autoridades!!! La falta de conocer que existe sociedades que si cumplen y que se siente bienestar colectivo!!! A lo mejor faltan años para saberlo o comenzar desde cero, sin egocentrimos patriotico, siendo seres humando con ganas de mejor con cada accion de calidad de vida pensando en el colectivo!

    ResponderEliminar
  3. Hola Maribel: muy buena esta iniciativa.Te escribo desde Miami donde estoy pasando mis vacacines de Navidad. Aquives clarito que todo es un sistema orgánico con el fin de que las cosas funcionen: si te comes la luz tienes asegurada una multa.Hay unas señales de stop en las calles donde hay que pararse, PARARSE, aunque no venga nadie en ningun sentido, y todo el mundo se para. Eso es porque todo el mundo sabe que hay unas leyes de tránsito que se hacen cumplir. En Vzla pararse sería una muestra de pendejolera. Si no hay un sistema que haga cumplir las normas establecidas, desde pasar el examen de manejo, esas normas no se cumplirán. Se educa en la conciencia del otro, se establecen normas de convivencia entre todos y se estabecen tambien maneras de hacerlas cumplir por todos.

    ResponderEliminar
  4. Propones un enfoque desde la ingeniería conductual del problema planteado. Si quieres es ejercer control sobre la conducta o disminuir su probabilidad de aparición o moldearla, el enfoque es correcto. Si quieres crear conciencia, entonces sabes bien que el conductismo como tal no sería el mejor enfoque.

    ResponderEliminar
  5. Ahora, respecto a algunos de los planteamientos hechos, quiero opinar sobre lo que se considera una necesidad para que se opere un cambio en nosotros: la necesidad de pensar en los demás, en el colectivo.
    Antes pensaba también que ello era necesario, pero luego de reflexionar sobre el Principio de Proyección (vertemos nuestros valores, creencias y necesidades sobre los demás o el contexto) y el Principio del Reflejo (como es adentro es afuera, y viceversa) expuesto a su modo por Jung, Maslow y Ayn Rand, entre otros, y la forma de constituirse el venezolano, según las muchas investigaciones, entre ellas las de Alejandro Moreno, no creo que ello sea válido.
    El otro no existe como un igual, y no hay apreciación de sí mismo en términos de valores de amor propio, autorrespeto, orgullo y dignidad, sino en base a antivalores que son los que proyectamos sobre nuestro entorno. Entonces, ¿qué sentido tiene que se valorice a los otros si no se valoriza a sí mismo? Ese espacio interior está regido por el abandono, el maltrato, la desvalorización, el odio, el resentimiento. Querer que se valorice al otro sin resolver este substrato psícocultural me parece inviable.

    ResponderEliminar
  6. Una amiga me contó que al lado de la casita de su madre, quien reside en un barrio en Antímano, vive una joven que pone la música a un volumen inaguantable. Cuando mi amiga le pidió que bajara el volumen del sonido, respondió que no lo haría pues estaba en su casa y en su casa ella tiene el derecho de hacer lo que quiera.
    El "otro" entre los venezolanos simplemente no existe como ser del derecho.

    Angeles Pereira

    ResponderEliminar
  7. Sí Ángeles! Acá el otro como ser con derechos, que implica reconocer hasta dónde llegan mis derechos, no existe.
    En una camioneta escuché al chofer, al cometer una infracción, pronunciar una frase muy relevadora de un antivalor presente en nuestra psique colectiva (el libertinaje, primo hermano del egocentrismo): "¡Estamos en Venezuela, y aquí se hace lo que da la gana!"
    Esto a su vez traduce algo más profundo, relativo al machismo que subyace en todos nosotros (en nuestro inconsciente colectivo, no percatándonos de ello, aunque no lo actuemos): "¡Yo soy el más arrecho! Por encima de mí, nadie!" Y claro, quienes mejor reflejan esto son nuestros malandros y los de cuello blanco, políticos de turno (con independencia del color).
    Por esto, considero importante tomar conciencia de lo que hacemos, en relación al proceso de crianza y a los patrones que reproducimos en inconsciencia. He visto a muchas personas que criticaban cómo funcionamos los venezolanos como sociedad, y que no estaban conscientes de cómo en la crianza de sus hijos reproducían patrones equivalentes, sembrando las semillas que llevarán a gestar el mismo tipo de venezolano.

    ResponderEliminar
  8. Me parece excelente la pregunta de Monik: ¿Por qué en Venezuela? ¿Por qué somos así acá?
    Si estudiáramos nuestra historia con la visión de las 3 raíces psicoculturales que nos marcan: el abandono, el maltrato y la ignorancia (Manuel Barroso) y con consciencia de los patrones arquetipales que subyacen en nuestro inconsciente colectivo y reproducimos a lo largo de ella (nuestra historia), tendríamos una buena idea de por qué somos así.

    ResponderEliminar
  9. Hola Maribel!

    Gracias por compartir tus inquietudes. Ese asunto del límite es un arma de doble filo en mi opinión, porque por un lado nos permite crecer al mismo tiempo que nos separa tanto del otro que perdemos la noción del colectivo.¿Cómo sin perdernos en el otro podemos mantener una actitud que nos deje continuar existiendo a todos? Creo que la conciencia se puede trabajar pero no de un día para otro y posiblemente no seremos nosotros quienes veamos los resultados

    ResponderEliminar