9 de julio de 2011

V. Autoestima (Parte II)

Parte V


4. Autoestima (Parte II)
Mientras preparaba el material para realizar esta entrada en el blog, me tropecé con varias fuentes e imágenes que me hicieron reflexionar sobre lo que entendemos habitualmente como autoestima de un grupo social, específicamente la que nos atañe en este momento, la del venezolano.
¿Autoestima, orgullo o patriotismo?
Me di cuenta de que solemos asociar y hasta utilizar como sinónimos los términos autoestima, orgullo y patriotismo; y al buscar en el Diccionario de la Real Academia Española me encontré con varias sorpresas. 
El orgullo está relacionado con la arrogancia, vanidad y exceso de estimación propia, que en ocasiones se disimula por nacer de causas nobles. 
La verdad, frecuentemente la usamos para asociarla a lo bien que nos sentimos cuando hemos alcanzado logros, es decir, la usamos como sinónimo de felicidad y/o de satisfacción. Orgullo no es sinónimo de autoestima, es una estima exagerada. Pero, ¿por qué esa palabra? ¿Será que la usamos adecuadamente pero de manera inconsciente? 
¿Orgullo, patriotismo
o ideología?
Por otro lado, busqué el significado de patriotismo y se relaciona directamente con el amor que le profesamos a la patria y los comportamientos dirigidos a procurar el bien de la misma. Me pregunto, las imágenes que abundan en la propaganda política del gobierno (como las dos primeras que aparecen aquí), ¿a qué apuntan? ¿al autoestima, el orgullo o el patriotismo? Fueron las imágenes que aparecieron cuando busqué "autoestima del venezolano". ¿A caso la violencia que representa esta imagen puede ser tomada "con orgullo nacional"? ¿Es ejemplo contundente de la autoestima del venezolano? ¿Hasta que punto hacerle daño a otros es sinónimo de patriotismo? Estoy consciente de lo complejo de la respuesta. Pero, entonces, ¿qué es autoestima?
Siguiendo a José Bonet (1997) la autoestima está conformada por las percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y comportamientos que dirigimos hacia nosotros mismos. Se refleja en la manera de ser, de actuar, en los rasgos de nuestro cuerpo y en los de nuestro carácter. Es la "percepción evaluativa de uno mismo" (p. 18).
Al profundizar en la explicación sobre autoestima, este autor la caracteriza a través del aprecio, la aceptación, el afecto, la atención, la autoconciencia, y la apertura que tenemos hacia nosotros mismos y que se sintetiza la afirmación de quiénes somos.
El aprecio debe ser genuino hacia sí mismo sin importar lo que se tiene y sus virtudes y defectos, la aceptación de mis talentos y debilidades, de mis sentimientos y pensamientos, el afecto se refiere a esa actitud cariñosa y comprensiva hacia sí, la atención se dirige al cuidado de las necesidades reales de tipo físicas, emocionales y espirituales. Estas repercuten en niveles conscientes de autoconocimiento, que el autor reconoce como autoconciencia, es decir "vivir dándose cuenta de su propio mundo interior" (p. 25). Una persona con autoestima tiene apertura, porque a pesar de estar consciente de ser un ser único, valioso e irrepetible (afirmación), puede estar atento y reconocer y afirmar al otro. 
¿Los venezolanos cumplimos con todas estas características que definen la autoestima? 
En estas reflexiones nos concentraremos en la próxima entrega.  
¿Quién eres?
Pero antes, reflexiona sobre estas imágenes, ¿qué opinas?

Bibliografía:
 
Bonet, José-Vicente (1997). Sé amigo de ti mismo: Manual de autoestima. Maliaño: Sal   Terrae. Revisado en:  Sé amigo de ti mismo

26 de junio de 2011

V. Autoestima (Parte I)

Parte V


4. Autoestima (Primera parte)

La autoestima es entendida como una alta valoración a nosotros mismos, o el amor que nos profesamos, pero no sólo se concentra en la visión egoísta del sí mismo, sino que se completa cuando tenemos plena conciencia del otro, del vecino, la comunidad, el país, el planeta. En otras palabras, "el diálogo trascendental entre yo y el otro", como dice Manuel Barroso (2007, p. xxi).
Los venezolanos creemos que tenemos la autoestima "altísima" porque gastamos parte de nuestro presupuesto en productos de belleza y ropa, además nos gusta lucir "pepitos" (lindos, arreglados, perfumados y pulcros), nos gusta aparentar que tenemos, e inclusive nos desvivimos porque digan que somos chéveres, es tan importante para nosotros lo que opinen los demás, recuerden que tenemos un locus de control externo, que respondemos una encuesta sobre prosperidad y bienestar (calidad de vida), y obtenemos los resultados que nos ubica en el sexto país con mayor prosperidad del mundo (Encuesta de Gallup, publicada en abril de este año, y fue hecha en un total de 124 países). 
Claro, estos resultados hay que mirarlos más de cerca, para determinar las variables que pudieron intervenir en los resultados: 
Seré vendedora ambulante, pero jamás perderé el "glamour" (Cota Mil, Caracas)
  • "Esa empresa no es seria", fue lo primero que oí. Lo es, es una transnacional que tiene un historial que lo demuestra.
  • ¿A quiénes entrevistaron? Es otra de las preguntas que saltan a la palestra, bueno, la verdad es que en la muestra podrían sesgar los resultados, pero estoy segura de que por ser una empresa seria, tomaron una muestra representativa.
  • Lo que me llevó a preguntarme, ¿los encuestados comprendieron lo que les estaban preguntando? ¿Las preguntas estaban redactadas de manera tal que las diferencias culturales no nos afectaran? Para responderme estas preguntas, busqué y busqué, pero los datos que encontré más aproximados fueron los resultados presentados por Gallup, con los que pude constatar, no las preguntas, sino las respuestas presentadas en una escala con tres opciones: a) Próspero, b) Luchando y c) Sufriendo. E inmediatamente pensé, ¿será que nos da pena decir que estamos luchando, o peor aún, sufriendo? Con esa variable de locus de control externo pesando sobre nosotros, pues tal vez, esa sea la respuesta. Por otro lado, ¿será que respondimos desde lo que deseamos y no desde la realidad palpable? ¿será que no nos tomamos en serio la encuesta? 
Estos resultados nos dejan más preguntas que respuestas, y deja en evidencia que somos bastante contradictorios. Me inclino a que una de las razones de peso es que nos importa mucho el qué dirán, o como dice una amiga "podré perder hasta el trabajo, pero jamás el glamour". 
    ¿No les parece que los datos arrojados por esta encuesta podrían estar apuntando a que nos valoramos tan bajo, creemos que tenemos tan poco valor, que nos conformamos con los pobres resultados que han generado los gobernantes de turno? Los espero en la próxima entrega.

    Bibliografía:
    Barroso, Manuel (2007) Autoestima del Venezolano. Democracia o Marginalidad (2da. edición). Galac: Caracas.




    1 de abril de 2011

    IV. Internalidad-Externalidad

    Parte IV.

    Continuando con la discusión comenzada a finales del año pasado, paso a exponer sobre el tercer punto que nos refleja quienes somos: el locus de control. Antes revisamos la motivación de logro, la motivación de poder y la motivación de afiliación típicas del venezolano. Más atrás abrimos con el Condicionamiento Operante y la posibilidad que nos brinda para explicar algunas conductas adquiridas:

    3. Locus de Control (LC)
    Locus es una palabra latina que significa lugar, y con esta expresión nos referimos al sitio donde percibimos que recae el control (poder). Este locus tiene dos maneras de manifestarse en las personas, los que centran los estímulos motivacionales en su interior (LC Interno) y los que se centran en los sucesos que provienen del exterior (LC Externo). 

    El venezolano, como lo han expresado muchos especialistas (psicólogos, historiadores, psiquiatras, sociólogos...) se caracteriza por tener un LC Externo, es decir que somos los receptores de las consecuencias de eventos o estímulos motivacionales externos, usualmente desafortunados, excusas como "llegué tarde por culpa de la lluvia", "había retraso en el metro", "no tengo dinero para sacar las copias y poder leer el material", "la cola (fila) del comedor estaba muy larga", "tengo mala suerte y por eso salí mal en el examen", "vivo muy lejos", "le caigo mal al profesor", entre muchas otras, son típicas excusas que encontramos en nuestros estudiantes. Siempre la culpa está afuera, parecería que el otro existiera sólo para ser el responsable de mis males. La incapacidad de vernos para poder comprender y aceptar que somos responsables por "llegar tarde", "salir mal en los exámenes" o "no cumplir con los deberes estudiantiles", es insólita. Tenemos tan arraigado culturalmente este comportamiento que no nos damos cuenta de que somos culpables e irresponsables, a pesar de que nos lo señalen, tanto es así que nuestra frase para indicar la obtención de una mala calificación es "me rasparon".


    Necesitamos que nos motiven, corrijan, guíen, desde afuera, es decir, necesitamos al otro para que nos organice la vida: el jefe, el profesor, la pareja, los amigos, los hermanos, el policía, el consejero de la radio, el político, el presidente, el horóscopo o las cartas... Necesitamos del otro para echarle la culpa, pero a su vez el otro ejerce un control sobre nosotros que no estamos dispuestos a reconocer, es decir, determina nuestro destino y además lo necesitamos para que nos motive...
    Relacionando un poco este tema con los puntos discutidos anteriormente, la motivación al logro está relacionada directamente con el locus de control interno, es decir las personas con alta motivación al logro son personas con seguridad, empuje, perseverancia y confianza  para lograr sus metas, por otra parte, las que tienen baja motivación al logro, son las personas que carecen de automotivación, personas con locus de control externo.

    ¿Cómo podríamos hacer que el venezolano se caracterice por tener un locus de control interno en vez del externo? A ver que se les ocurre...

    10 de enero de 2011

    III.I. En respuesta a ustedes

    ¡Feliz y venturoso año 2011!

    En principio deseo agradecer a todos por sus comentarios, tanto en el blog, como por correo, y antes de pasar al tema que les había prometido, quisiera responder a inquietudes planteadas en sus intervenciones.

    La idea central de la discusión que planteo es hacer conciencia de quienes somos y ahora estamos revisando los malos aspectos, bueno porque son los que no nos dejan avanzar, desarrollarnos y/o progresar (evolucionar). Estoy absolutamente convencida de que si logramos descubrir, establecer y visualizar nuestros defectos, podremos comenzar a preocuparnos por las consecuencias y los alcances de nuestros actos, es decir, comenzaríamos a descubrir al otro. Sólo después, se podría pasar del nivel conductual a intervenciones que se encaminen a la revisión y cambio de valores. ¿Es posible el cambio? Claro que sí, pero el proceso es largo y las acciones deben ser implementadas por los gobiernos de turno. Lo más corto que se me ocurre... unos veinte años, hay casos reales que lo demuestran.

    Fuente: IPOSTEL (1997). 

    ¿Somos los únicos con estas condiciones? No, de hecho, toda Latinoamérica tiene el mismo perfil, sólo que nos parece peor en Venezuela por el franco deterioro al que hemos estado sometidos en los últimos años. Las mejoras reflejadas por los países vecinos han sido por acertadas políticas gubernamentales, primeros pasos a posibles cambios en la identidad.

    ¿Desde cuándo tenemos estas características? Desde la colonia. Sí, la identidad española nos marcó mucho y la verdad es que ese decir "el venezolano es flojo", aspecto que no comparto, realmente nos viene de la raíz española. El venezolano no es flojo, es poco efectivo (en el cumplimiento de metas) o tiene baja motivación al logro. Precisamente por esta baja motivación, no suele valorar los procesos, es "inmediatista", todo lo quiere para ya, porque es el más vivo, el primero, el mejor, el más "poderoso": Tío Conejo, pues.

    Somos lo suficientemente inteligentes para discriminar dónde y cuándo cumplimos las normas, aspecto positivo, el problema es que deberíamos cumplirlas siempre, no a conveniencia, y es allí, donde el agente externo, es el que debe velar y garantizar para que se cumplan: La Justicia, que debe ser administrada por el Estado, pero si no hay consecuencias punitivas, las personas se desbocan, y eso sí que lo vemos con frecuencia.

    Gracias una vez más por sus interacciones, y en la próxima, sin falta el Locus de Control.

    27 de diciembre de 2010

    III. Motivación

    Parte III:

    Continuando, con las reflexiones planteadas con anterioridad...

    2. Motivación. 
    Para comprender otra arista de lo que nos compete, abordaremos una experiencia que se llevó a cabo en el país en el año 1974, por David McClelland y su equipo, y que aún tiene vigencia. Pero antes, repasemos qué es la motivación. 
    La motivación es entendida como los factores que dirigen y activan el comportamiento, esos factores pueden ser internos o externos y también responden a esas motivaciones o necesidades conocidas como primarias (Ej. sed, hambre, sueño, etc.) o secundarias (Ej. seguridad, pertenencia, logro, etc.). 
    McClelland hizo mediciones sobre las motivaciones de logro, poder y afiliación (motivaciones secundarias), en 45 países y en Venezuela encontró lo siguiente: 
    Fotografía: MariBel Padrón (2006). "Tenemos poder" y
     ustedes se detienen ante nuestros rituales.
    • Motivación de Logro: 0,36 (11%), 
    • Motivación de Poder: 2,04 (66%) y 
    • Motivación de Afiliación: 0,69 (26%) (Rial, 1997). 

    Todo ésto nos indica que los venezolanos, con nuestra baja motivación de logro, nos caracterizamos por tener poco apego por la excelencia, poca responsabilidad individual (la culpa siempre la tiene El Otro: el Metro, los hijos, la lluvia, el jefe, los oligarcas, el imperio, etc.), le damos más importancia a las relaciones interpersonales que a las capacidades profesionales ("Yo tengo un amigo que trabaja allí, le puedo decir que te consiga algo"), dejamos al azar gran parte de nuestra existencia ("Como vaya viniendo, vamos viendo"), la actitud suele estar marcada por la subjetividad ("Todos los que conozco son..."), con frecuencia las metas las planteamos a corto plazo y no pensamos en el mediano o largo plazo (no planificamos).
    En cambio, con alta motivación de poder, nuestro comportamiento se define por la necesidad de querer controlar a otros, de influenciarlos o manipularlos ("Yo comprometo mi vida en la solución del drama de la vivienda" Chávez, 23 dic. 2010), exigimos obediencia y disfrutamos con el temor o imposición que se logra sobre los otros ("Quien no está conmigo, está contra mi" Chávez, febrero 2006). 
    En los resultados medios bajos de la motivación de afiliación, comprendemos que a los venezolanos les importa sentirse queridos, ser parte de un grupo y nos sentimos castigados si nos "excluyen" o "rechazan". ¿Todo esto les parece familiar? ¿A cuántos de sus "jefes" o "superiores" recordaron ahorita? ¿Qué personajes de novelas? ¿A cuáles presidentes recordaron? ¿Sólo a ese? ¿Con qué rasgo(s) se identificaron?

    En nuestra próxima entrega, intercambiaré con ustedes esa característica tan particular que tenemos de responsabilizar a otro, a lo de afuera, de nuestras acciones: Locus de Control Externo, que se relaciona, a mi parecer, inversamente proporcional con la motivación de logro.

    MariBel Padrón

    Bibliografía Consultada:

    Feldman, R. (1997). Psicología. 4ta. ed. México: McGraw-Hill.
    Rial, A. (1997). La variable independiente. Caracas: Galac. 

    22 de diciembre de 2010

    II. Aprendizaje operante

    Parte II:


    Continuando con la discusión, en la entrega pasada nos preguntamos porqué nos cuesta tanto respetar unas simples leyes de tránsito. Algunos comentaron que no saben porqué si es tan simple y otros que  no se cumple porque no hay castigo (riguroso). Para entender ésto les propongo revisar algunas propuestas psicológicas, que nos permiten dar explicaciones:


    1. Aprendizaje Operante. 

    La teoría del aprendizaje conductual, explica que el aprendizaje se logra cuando el estímulo discriminativo (ED) genera una respuesta (Rta) en la persona que tiene una consecuencia (C). Es decir, si percibo la luz roja en el semáforo (ED), mi comportamiento deseado debería ser detenerme (ED) y esperar la luz verde estímulo indicado para cruzar. Pero para que esta conducta sea la indicada, antes tuve que aprender a ejecutarla, lo que indica que en mi niñez fui "reforzada" o "recibí premios" (C) por detenerme ante la luz roja. Usualmente estos refuerzos son frases halagadoras, gestos de cariño, etc. Con seguridad, también recibí reprimendas verbales y tal vez un buen susto, al no cumplir la norma de cruzar con luz verde. Así, se instauran las normas en general, los límites, los que van adquiriendo más complejidad en nuestra mente cuando vamos en franco desarrollo. Sin embargo, si los límites no quedaron claros en mi experiencia infantil, como adulta, difícilmente podré percibir y comprender la importancia para la vida en sociedad, por ende no tendría presente cómo puede mi comportamiento afectar al otro, lo que llamo Conciencia del otro. ¿Qué les hace pensar ésta explicación?

    En la próxima entrega, sobre cómo la motivación nos ayuda a identificarnos.

    MariBel Padrón

    Bibliografía Consultada:

    Reynolds, G. (1977). Compendio de condicionamiento operante. 2da. ed. México: Ciencia de la Conducta, S.A.

    19 de diciembre de 2010

    I. ¿Quiénes somos los venezolanos? Introducción

    Parte I:

    Me he propuesto comprender el fenómeno que ocurre en nuestro país en la actualidad (Venezuela) y para ello, aproveché varias lecturas realizadas para crear un espacio para intercambiar sobre la gran cantidad de interrogantes que he tenido. Diseñé una asignatura que denominé ¿Quiénes somos los venezolanos?, y como laboro en una institución de formación en las Artes, les propuse a mis estudiantes lo siguiente:
    Durante el semestre revisaremos cuatro autores, que nos permitirán tener una aproximación a la identidad del venezolano, sus motivaciones, los arquetipos que nos identifican y la concepción de su autoestima, mientras hacemos esta revisión, ustedes buscarán trabajos plásticos de artistas venezolanos que pongan de manifiesto algunas de las características que nos definen.
    De izquierda a derecha: Samantha Moreno, Verónica Alvarado, Érika Estrada, Sindy Zerpa, yo, Thaís Rodríguez y Richard Moncada. Fotografía: Cortesía de Samantha Moreno Brown (2010)

    Los resultados realmente fueron muy satisfactorios, en general, los participantes leyeron y reflexionaron cada una de las lecturas asignadas y pudieron emitir sus opiniones. Las cuales estaré compartiendo con ustedes más adelante. Sin embargo, les pregunto a ustedes ¿saben cómo podemos hacer para que los venezolanos puedan cumplir normas simples como respetar un semáforo, o cruzar en las esquinas, esperar el transporte público donde corresponde, o ceder el paso? 

    MariBel Padrón